¿Cuándo y por qué nace tu interés por la época napoleónica?
En primer lugar, agradeceros esta oportunidad de charlar sobre esta época tan apasionante que tratamos de divulgar con los contenidos de nuestro blog, y contestando a tu pregunta, soy bastante aficionado a la historia en general, y el hecho de centrarme en la época napoleónica supongo que surgió, como mucha gente de mi generación, de los juegos de infancia con miniaturas de plástico, las películas de acción y militares como Waterloo, Guerra y Paz, etc. Posteriormente uno ya fue más consciente que toda esa época se denominaba napoleónica por un personaje bastante carismático que casi siempre salía representado con un sencillo abrigo gris (el famoso redingote) y el sombrero bicornio con escarapela. Llegaron las primeras lecturas y libros para intentar saber más del personaje y de su época y que se fueron ampliando en los años sucesivos…
¿En qué momento decides dar el salto a la divulgación a través de un blog? ¿Cómo surge la idea de crear El Rincón de Byron?
Como ya he comentado el gusto por la historia no pasaba de ser una sencilla afición sin más pretensiones, hasta que por azares de la vida una persona me sugirió que podía escribir sobre ella en una web o en un blog. Esto fue en el año 2014. Y surgió la idea de El Rincón de Byron. El nombre quería significar ese rincón interior que tenemos cada uno de nosotros, donde almacenamos todos esos pensamientos o vivencias en lo que sería el equivalente de los Favoritos de los enlaces informáticos. Y Byron, como dejamos constancia en el blog, por nuestro perro Byron, un whippet que tenemos desde pequeño y que, al ser una raza originaria de Inglaterra, tenía ecos de Lord Byron, una de las figuras que no dejaron indiferente en la sociedad de su tiempo cuya singladura vital también se desarrolló en los años en que Napoleón hacía y deshacía fronteras en Europa.
¿Qué te atrajo específicamente de este periodo histórico frente a otros?
De pequeño quizás ese esplendor de algunos de los uniformes, que en el caso de Murat podían hacer que su sastre se tirase de los pelos, ya con los años alguno de los primeros juegos de ordenador sobre la época que salieron al mercado como el Fields of Glory o Battles of Napoleon, de Strategic Simulations, este el que mejor recuerdo. Y a medida que uno fue sumando años y leyendo e investigando sobre la época, encontré que me gustaba más que otras anteriores o posteriores. Pero por darle una significación, entre otras, pienso que, a grandes trazos, fue el embrión de la configuración de la Europa y España que conocemos hoy en día. Aunque hay otras épocas que también me gustan mucho, como la época de los emperadores romanos, la medieval o la 2ª Guerra Mundial…
¿Cómo eliges los temas que tratas en el blog?
La verdad es que no sigo una regla fija, lo que me apetezca en cada momento, pero me muevo en cuatro o cinco áreas determinadas: historia militar, que implica hablar de campañas o batallas concretas, expresiones artísticas como películas o pinturas, obras de literatura que tienen su sección propia, de divulgación general sobre personajes o temas varios (desde una cronología de la reina de Prusia a una entrada sobre la heráldica imperial o sobre el submarino de Fulton), conferencias transcritas, miniaturas militares de la época, entrevistas a divulgadores o expertos, civiles o militares, una de nuestras secciones más estimadas. Obviamente, el tratar de abarcar muchas facetas te exige una mayor implicación y esfuerzo, pero también te da más oportunidades de llegar a un público más amplio que no tratando tan solo una concreta, y me encuentro más cómodo haciéndolo así. Otro tema es la periodicidad de las entradas, que comenzaron siendo semanales durante muchos años, pero que ahora me encuentro haciendo publicaciones cada dos semanas, quizás por una auto regulación propia de mis circunstancias vitales actuales. Y por último, la práctica totalidad de las entradas son propias, he tenido algunas colaboraciones puntuales que me hubiera gustado que hubieran aumentado con los años, pero no ha podido ser…
¿Qué equilibrio intentas mantener entre artículos divulgativos y contenidos más especializados?
Ya lo he comentado, no me ciño a un esquema concreto. He intentado dar más presencia a temas especializados que no los meramente divulgativos, pero la propia naturaleza del blog con su diversidad de contenidos implica que no haya una tendencia determinada a lo largo de las casi 570 entradas que llevamos publicadas.
¿Cómo es tu proceso de investigación: fuentes, bibliografía, contraste de datos?
Básicamente Internet y bibliografía propia, con alguna incursión en bibliotecas o archivos públicos. Una de las grandes “revoluciones” por decirlo de alguna manera ha sido el poder acceder a contenidos digitalizados en la red, fuentes primarias la mayoría de las ocasiones, y que hace años hubiera sido muy complicado de obtener, por la distancia o por la mera imposibilidad de acceder a los mismos. Sin duda nos ha permitido dar un salto cualitativo muy importante en el día a día de la investigación y divulgación en general, no solo digital. Y en la aplicación práctica, intento recoger todas las fuentes en carpetas (en formato Pdf, imágenes, Excel, etc.) y empezar el cribado de información e ir escribiendo, puliendo y rectificando. Uno de los fallos que he tenido durante estos años ha sido que esas carpetas las tenía que haber identificado propiamente con la fecha o algún tipo de código, porque me he limitado a poner alguna relación corta con el título y cuando llegas a tener varios cientos de carpetas, a veces ha sido desesperante encontrar posteriormente algún contenido en concreto.
Internet ha multiplicado los canales de divulgación histórica: blogs, redes sociales, vídeos, podcasts… y, más recientemente, el uso de herramientas de inteligencia artificial en muchos proyectos especializados. Desde tu punto de vista, ¿qué ventajas sigue ofreciendo Internet para para divulgar la época napoleónica en este contexto tan amplio y cambiante?
Internet es un medio más, pero que llega con inmediatez a una cantidad de espectadores muy por encima de otros medios, a veces con una diferencia abismal, respecto a los medios de divulgación en soporte físico. En el mundo occidental actual, la velocidad de transmisión de la información por la red ha sido determinante, aunque eso también tenga sus partes no tan positivas.
En paralelo, han aparecido nuevos retos: mayor competencia por la atención, saturación de contenidos, problemas de visibilidad y también el uso poco riguroso de la información histórica. ¿Cuáles dirías que son hoy las principales
dificultades para un divulgador que apuesta por el rigor?
Es una buena pregunta. Las dificultades son varias, y simplificando mucho: Yo creo que ese el primer hándicap y el más importante, es la pobre formación cultural de nuestra sociedad. Es un hecho el retroceso del estudio de las Humanidades en general y la Historia en particular -no solo en nuestro país- por lo que el público interesado en temas de divulgación es más reducido que el de unos decenios atrás. La gente, por lo general, lee muy poco. Donde vivo, hace años en buses o metro veías gente leyendo libros o revistas y ahora no. Y en soportes digitales tampoco veo muchos.
Ello también provoca que se arrastren clichés del pasado, algunos bastante superados, pero que la sociedad sigue aceptando como verdades absolutas, como resultado de un pobre o nulo intercambio de ideas. Hay una preferencia del público más joven porcontenidos en vídeo que no con un contenido que tenga que leer en un soporte físico o digital. Y la información que se transmite en muchos medios opta por titulares llamativos frente a una crónica más elaborada, el estímulo rápido frente a un texto trabajado, aunque a menudo, y eso es lo más llamativo, no tengan ninguna relación entre sí Como comentas los medios saturan con sus contenidos a una sociedad a la que cada vez le cuesta más digerirlos. No se discrimina el estudio de investigación de un producto creado con una IA sin ninguna verosimilitud histórica. Los contenidos de investigación se circunscriben a webs de carácter científico que van destinados a un público más específico, de ámbito universitario o de investigación, por lo tanto, más reducido. Creo que la apuesta pasa por variar la manera de presentar los contenidos para atraer a ese público más cotidiano, o tener unas campañas de promoción detrás que lo capten, pero es algo que yo no me puedo plantear en un blog no monetizado. Mi “marketing” son los grupos de medios digitales, como Facebook, en los que publico las entradas, pero, por supuesto, no solo publicas tú, y en estos soportes tanto cuenta tu entrada con dos semanas de trabajo detrás como que alguien ponga una foto de sus vacaciones, por decir algo. Y al cabo de las horas, tu publicación puede estar veinte publicaciones por debajo de la última, por lo que tienes muchas garantías de que pase inadvertida o que directamente el espectador ni se moleste, como resultado de esa saturación, en entrar a ver el contenido.
También me gustaría mencionar el fenómeno que surgió hace unos pocos años de manera muy apreciable en Occidente, de reinterpretación de los hechos históricos bajo el prisma de idearios políticos determinados, algunos bastante radicales, que pretenden juzgar muy superficialmente, a personajes o hechos históricos del pasado. Es un profundo error, en mi opinión, juzgar personajes o hechos del pasado con nuestros valores actuales que nada tienen que ver con los que estaban vigentes en el momento que ocurrieron, y esa falta de análisis pervierte una — deseable— objetiva interpretación de la enseñanza de una época y, en general, la transmisión de la Historia. También tenemos algún ejemplo con personajes de la época napoleónica, por ejemplo.
¿Cómo es la relación con tus lectores?
Está presente, aunque con carácter bastante puntual. La gente a veces me escribe a través del e-mail del blog, pero en general para cuestiones relacionadas con temas de interés personal, no relacionadas directamente con los contenidos de este. También de alguna editorial o algún autor me ha contactado con referencia a una información determinada. Y también directamente en la entrada del blog, pero me gustaría que hubiera más intercambio de ideas en ese sentido.
¿Recibes comentarios, correcciones, sugerencias de temas?
Enlazando con la pregunta anterior, no todos los que desearía. Tengo cierta envidia de muchos blogs —sobre todo anglosajones— donde parece que la gente no tiene tanto recato o pudor en intervenir en una entrada del blog aportando comentarios u observaciones. En mi caso he recibido comentarios pidiendo información, o haciendo observaciones puntuales sobre el contenido, alguna rectificación (creo que en dos o tres casos) y sí, me gustaría que la gente sugiriera temas, ¿por qué no?
En los últimos años se ha observado una tendencia de descenso en la visibilidad de contenidos tradicionales en la web, con estudios que muestran cómo el interés por términos asociados a “blog” ha bajado de forma sostenida en búsquedas, especialmente frente a formatos como vídeo, que dominan la atención en Internet. Esto sugiere que algunos públicos pueden estar desplazando su consumo hacia otros formatos o canales digitales.
Yo lo compararía a la competencia que había hace años entre la radio, la televisión y la prensa. Se decía que la radio daba la primicia de la noticia, la televisión daba la imagen de los hechos y la prensa realizaba el comentario con más profundidad. En nuestro caso, el blog ocuparía el lugar de la prensa, los videoclips de las plataformas como YouTube o Vimeo, la televisión y los podcasts nuestra radio “cultural”. Entonces depende de cómo el lector quiere que le entre esa información, de manera rápida, visual o comentada. En el blog la idea escrita siempre está ahí. Y tú siempre la puedes tener referenciada en una pantalla, un párrafo o una línea. En un podcast o en un vídeo, la voz o la imagen ya han pasado. En el blog, siempre la tienes ahí. Y para una búsqueda de un contenido que se quiera hacer siempre es más fácil, o para un buscador, o ahora más modernamente con las IA de búsqueda. Obviamente hay soluciones para transcribir ese video o esa grabación de audio a texto, pero acabamos siempre en el texto, si el objetivo es buscar un contenido determinado. Otro factor importante es el de poder corregir, es mucho más fácil corregir o añadir en un blog cualquier palabra o frase, que no en una grabación ya publicada, que te exige una rectificación con otra publicación. Aunque como idea final tampoco son medios excluyentes unos con otros. De hecho, cuando salió la última película de “Napoleón”, de Ridley Scott, hubo un aumento significativo de visitas en un par o tres de meses en los artículos del blog que trataban de su figura.
¿Por qué sigue siendo importante hablar, escribir y reflexionar sobre la época napoleónica hoy?
Para mí, por lo general es importante debatir, escribir y reflexionar sobre cualquier tema que te sea de interés, porque es un proceso auto formativo en el que necesitas desarrollar ciertas cualidades y un cierto espíritu crítico. En nuestro caso estudiar un periodo histórico, hablamos del napoleónico, pero podría ser cualquiera, nos ayuda a poder evaluar y aprender de toda una serie de eventos y personajes del pasado que nos han marcado en mayor o menor medida hasta nuestro presente. El napoleónico de por sí, tiene para mí una serie de atractivos que lo diferencian de los demás: – Como período histórico, con todos los matices que se le quieran añadir, fue heredero de las ideas de la Ilustración y la génesis de una transformación de los estados europeos del Antiguo Régimen y el surgimiento de movimientos culturales, artísticos, y políticos, como los nacionalismos, durante gran parte del siglo XIX y que se prolongaron en el XX. – Toda una pléyade de personajes, hombres y mujeres, que jugaron su papel en dicho periodo y que algunos considero de una trayectoria interesante, en varios sentidos y no solo militares: los ya conocidos, Talleyrand, Fouché, Metternich, William Pitt, etc. A otro nivel tenemos a científicos, políticos, artistas, embajadores, etc., o todos aquellos miembros de las Juntas Provinciales, mal conocidos, pero que hicieron una ingente labor para reconstruir de la nada una realidad mejor. O personajes como Antonio Brusí, impresor de publicaciones en Cataluña como portavoz de la Junta de la región y al mismo tiempo daba apoyo en el esfuerzo de guerra para la administración y el ejército con toda documentación que se necesitase, tanto en varias zonas de Cataluña como en la isla de Mallorca, lo que nos habla de la importancia de la difusión en papel de la palabra escrita en aquel conflicto. – La figura de Napoleón, amado y odiado por igual, me parece una personalidad de múltiples caras, poliédrica, fascinante por muchos de sus hechos, no solo de armas, recordemos su Código Civil, o sus obras públicas, por ejemplo, al tiempo que bastante cuestionable históricamente por otros. Como leí una vez, uno de los problemas de Napoleón es que quería transformar la sociedad de su tiempo, no como querían sus individuos, sino a la manera de Napoleón. El denominar este periodo, de época napoleónica, o de las guerras napoleónicas, ya nos habla de su importancia. Todos tenemos nuestro Napoleón “ideal” en la mente, al que se le perdona todo, o casi todo, y siempre me ha parecido llamativa esa significativa esa “elevación a los altares” por encima de los mortales de su tiempo, incluso entre sus propios enemigos. – En mi caso particular, al mismo tiempo soy bastante aficionado a la historia militar, no tanto por los grandes generales, como el poder entender por qué esos soldados luchaban como luchaban, que vestían, qué comían, sus hábitos de conducta, su armamento, sus caballos y sus carruajes, su logística, sus códigos, sus banderas, y un largo etc., por eso también creo que los grupos de recreadores desempeñan una gran valor, pues nos permiten adentrarnos en la comprensión de una época no solo a través de las decisiones de sus dirigentes, sino también mediante la experiencia cotidiana de los hombres y mujeres comunes que la habitaron.
